¡Vótanos en la categoría de acción social!
Votar en los Premios Bitacoras.com
Añádenos en Google+

pueblo

El medio rural ya no es ‘cateto’: de la vergüenza de ser de pueblo a la atracción por lo rural

El medio rural ya no es ‘cateto‘. Si algo he podido percibir en estos últimos años, es que hemos pasado de prácticamente tener vergüenza de decir que “somos de pueblo” a sentir lo rural como una tendencia de lo más atractiva. Ya sé que soy neorrural, y que quizá algunos crean que no sé bien que es ‘ser de pueblo‘, pero estoy convencida de que después de 13 años viviendo en Loja (Granada) tengo argumentos para hablar con conocimiento de causa y, además, ver desde la distancia qué concepto y experiencias he tenido con la gente nacida en el medio rural cuando yo aún vivía en la ciudad.

Cateto, no. Rural.

Y, por eso, digo lo de que nuestra sociedad -hablo en general, por supuesto- ha pasado en pocas décadas de evitar reconocer su origen rural a prácticamente lo contrario, es decir, destacar el medio rural como algo valioso y atractivo, como opción de vida. Curioso ¿verdad?
No es que diga que toda la gente nacida en una zona ruralha ido por ahí mintiendo acerca de su origen, ni mucho menos. Pero sí que recuerdo en mi niñez y adolescencia, percibir que muchos de mis amigos y conocidos que eran de pueblo apenas hablaban de ello y, si su familia era oriunda de alguna zona rural, evitaban hablar del tema (si te enterabas era de pura casualidad, y, en algunos casos, para el susodicho era casi una carga eso de ir al pueblo). Atrás quedan descalificativos por desgracia tan extendidos y usados por gran parte de la sociedad durante años como ‘cateto‘, para referirse a los habitantes y cosas del medio rural.
Que ¿por qué este cambio? Pues básicamente porque el medio rural ha cambiado, pero también nuestra sociedad y su mentalidad de lo bueno, lo ideal, lo saludable, lo sostenible. Algunos valores sociales han cambiado sobremanera y otros incluso se han incorporado con fuerza, porque antes ni siquiera existían para la mayoría: ecología, sostenibilidad, naturalidad… son aspectos que ahora se valoran y mucho -y más que debieran de hacerlo-. Estamos asumiendo que el modelo económico y social que hemos mantenido durante décadas se ha roto y nunca volverá. Y, cómo no, estamos aprendiendo, aún hoy, que hemos abandonado nuestra agricultura, nuestra ganadería, nuestros recursos endógenos, nuestro patrimonio natural… y que en ellos puede y debe estar el futuro de nuestra sociedad.
Por eso ahora el medio rural no es cateto ni tosco, ni malo, ni vergonzoso… Es sencillamente la mejor opción para salir adelante, por supuesto, replanteando muchas cosas, orientando mejor ciertas políticas, etc. Ahora ser de pueblo es un valor añadido.

El primer reto de nuestros pueblos: no ir a peor

A diario los usuarios de Gente Rural ponemos en común temas, asuntos, noticias… que hablan de cómo está el medio rural, qué ofrece y, sobre todo, qué necesita. Los retos de nuestros pueblos y zonas rurales están ahí, y lejos de darles la espalda, desde la red social del medio rural, es más fácil detectarlos, explorarlos y, por qué no, solucionarlos.
No digo yo que la palabra, voluntad o decisión de una sola persona pueda cambiar el mundo, pero está claro que las redes sociales -que, por otro lado, siempre han existido en el mundo off line- nos ayudan a sentirnos identificados con otros y a plantear, llegado el caso, acciones comunes.

      NO IR A PEOR

      La situación de los pueblos nunca ha sido fácil. Un mercado laboral muy limitado, una oferta de servicios más reducida que la ciudad, una oferta formativa relativamente estancada… Todo ello ha desembocado en despoblación, menos recursos y más empobrecimiento. Pero la cuestión es que, aunque la crisis, ha revivido ciertos atractivos de lo rural y está generando cierta ‘vuelta al campo‘, existen razones para no ser tan optimistas y pensar que los pueblos aún pueden ir a peor si se aplican políticas como la reforma de la Administración Local ahora planteada por el Gobierno, que pone en cuestión el futuro de servicios y bienes de gestión comunal y que podrá afectar a 3.700 localidades rurales.

    Retos rurales

      RECUPERAR POBLACIÓN Y, SOBRE TODO, FIJAR LA QUE YA TIENE

      Aunque hay zonas rurales (sobre todo cabezas de comarca) donde ha habido una tímida recuperación, el aislamiento geográfico, la dispersión poblacional y las consecuencias aún palpables del éxodo rural de hace décadas aún siguen pasando factura a muchos pueblos. Se hace necesario siquiera no repetir errores del pasado y solucionar desde ya las cuestiones que hacen que las nuevas generaciones se vayan de las zonas rurales.

      DIVERSIFICACIÓN ECONÓMICA

      La agricultura y ganadería han sido y deben seguir siendo pilares fundamentales de la vida económica del medio rural, pero es necesario generar nuevas formas de producción y actividad económicas, por supuesto, siempre sostenibles, porque nos jugamos el futuro de muchos pueblos y zonas rurales.

      MÁS ACCIONES Y MOVILIZACIÓN SOCIAL

      Las políticas de Desarrollo Rural son necesarias, pero también que la sociedad rural tome las riendas de las acciones que hay que emprender y aborden, desde el asociacionismo y estrategias comunes, el verdadero cambio del medio rural.

      CREACIÓN DE NUEVAS Y MEJORES OPORTUNIDADES LABORALES

      Es prioritario identificar oportunidades laborales que permitan a los jóvenes establecerse en el medio rural, impulsar el carácter emprendedor especialmente entre las mujeres, proporcionar una cualificación de calidad a los habitantes del medio rural. Sin una sociedad rural mayoritariamente cualificada, el futuro del medio rural está más cerca del retroceso que del progreso.

La llamada del medio rural ¿Por qué ahora la vuelta al campo?

Lo mismo que hace años, eran otros países y, como no, las grandes ciudades, las que hacían su ‘llamada’ a jóvenes y familias enteras para iniciar un proyecto de vida –supuestamente mejor- en las urbes, ahora vivimos en muchos casos el proceso inverso. La llamada del medio rural se está haciendo patente, tanto para familias que hace décadas se establecieron en las ciudades para hacer su vida allí procedentes de pequeños pueblos como para personas que, aunque no proceden del medio rural, están viendo en él oportunidades más realistas y sostenibles que las que ofrece la ciudad.

La vuelta al campo.

Pero, ¿la crisis económica es suficiente motivo para la vuelta al campo? Las dificultades económicas, las cifras de desempleo, el grave problema de los desempleados de larga duración y con más de 45 años… son relevantes y suficientemente aplastantes como para provocar movimientos migratorios más consecuencia de la desesperación que de un nuevo planteamiento vital, más cercano a lo natural. La vuelta al pueblo no es un fenómeno nuevo, de hecho, ya que en mayor o menor medida siempre ha existido ese flujo migratorio hacia el campo cuando el modo de vida conocido fallaba. Sin embargo es en los últimos años cuando la crisis económica está acelerando esta situación.

Ante todo esto, ¿qué hace falta para que la vuelta al campo no se convierta en una mala solución o una solución transitoria para aquellos que buscan una vida mejor?

  • La cuestión es que aunque el medio rural ofrece oportunidades que no tiene la ciudad, tampoco son inagotables ni están bien estructuras y planteadas para ser aprovechadas de la mejor manera. Hacen falta más iniciativas como Abraza la Tierra, De vuelta al pueblo, Emprender para Conservar y, sobre todo, no sólo privadas sino también públicas para facilitar y gestionar de la mejor manera esa vuelta al campo. Que los que decidan dar el paso sepan bien qué van a encontrar en el medio rural, dónde y cómo pueden establecerse, qué tipo de proyecto de vida van a poder desarrollar.
  • La reducción de ayudas europeas, la situación de las arcas estatales y una escala de prioridades presupuestarias muy alejada de las zonas rurales están haciendo mucho daño al medio rural, que nunca ha acabado de solucionar sus necesidades (mejores infraestructuras sanitarias, comunicaciones, telecomunicaciones…) y que, en la situación actual, ha sufrido un duro retroceso. La llegada de nueva población puede mejorar las cifras de habitantes de cabeceras de comarca y algunos pueblos con más tirón que, evidentemente, debería redundar en la ampliación y mejora de sus servicios. Pero no se trata sólo de eso: hace falta que las administraciones hagan un reparto más justo y, como no, que llegue la tan ansiada reforma de la financiación municipal.
  • Tan importante como lo anterior es que la sociedad cambie el chip definitivamente. El ritmo de consumo tiene que bajar. Ya no sólo para hacerlo compatible con el desarrollo rural sino para dar un futuro realista a la sociedad. Si la vorágine consumista no echa el freno, nos hundimos todos. Y el que decida iniciar un nuevo modo de vida en el medio rural tiene que asumir que la vida rural no se asemeja en casi nada a la vida urbana.

Gente Rural, una ‘historia de pueblo’

Cada vez que algún blog, empresa, colectivo… en resumen que alguna persona rural confía en nuestra red social, merece la pena todo el esfuerzo que supone sacar adelante una iniciativa de este tipo. Hay momentos de dudas, de desmotivación, de preguntarse ¿merecerá la pena? Y, sí. Por supuesto que merece la pena. Si al menos durante un tiempo, hay personas del medio rural que hablan, se interesan y confían en la posibilidad de hacer valer las necesidades y potencialidades de sus pueblos a través de esta red social, ya merece la pena.
Y ayer Nerea Villoria, la defensora de Las Arribes del Duero desde Historias de Pueblo, me lo demostraba una vez más. Como lo ha hecho, Fede Llorca y Medio Natural, un espacio compartido, Emprender para Conservar o ARA desde Tierra Sur.
Gente Rural es una historia de pueblo, porque cuenta muchas historias de pueblos, muchas realidades rurales diferentes pero parecidas, distantes pero cercanas desde la reivindicación o el compromiso con lo que queda por hacer en nuestras zonas rurales.

Muchas gracias, una más de las muchas que Gente Rural tendrá que dar.